Qué duda cabe que la muerte forma parte de la vida. Y, sin embargo, pocas realidades despiertan en nosotros tantas preguntas, tanto silencio y, en ocasiones, tanto temor.

¿Qué ocurre cuando morimos?

¿Desaparece todo aquello que somos?

¿Existe algo que permanezca?

Las Upaniṣads no eluden estas preguntas. Pero tampoco responden a ellas del modo en que quizá esperamos.

Antes de preguntarse qué sucede después de la muerte, nos invitan a formular otra cuestión aún más profunda:

¿Quién es realmente aquel que teme morir?

Quizá ahí comience una transformación capaz de cambiar no solo nuestra manera de comprender la muerte, sino también nuestra forma de vivir.

La pregunta de Naciketas

La Kaṭha Upaniṣad comienza con una de las escenas más bellas de toda la literatura espiritual de la India.

Un muchacho llamado Naciketas llega hasta Yama, el señor de la muerte, y le plantea una pregunta que los seres humanos seguimos haciéndonos hoy:

«Cuando una persona muere, unos dicen que continúa existiendo y otros que deja de existir. Quisiera conocer la verdad.»

Yama intenta apartarlo de esa búsqueda ofreciéndole riqueza, poder, una larga vida y todos los placeres imaginables.

Pero Naciketas no se deja distraer. Comprende que todo aquello que le ofrece Yama es pasajero, y mantiene su pregunta.

Entonces Yama responde con unas palabras que han atravesado los siglos:

«La consciencia ni nace ni muere. No surge de otro ser ni otra cosa deviene. No nacida, eterna, constante, primordial, no muere cuando el cuerpo muere.»
(Kaṭha Upaniṣad II.18)

Estas palabras no pretenden satisfacer nuestra curiosidad acerca de lo que sucede después de la muerte.

Nos invitan a dirigir la mirada hacia una pregunta mucho más profunda:

¿Qué es exactamente aquello que permanece cuando todo lo demás cambia?

Una mirada complementaria desde el Yoga de Patañjali

Aunque el Yoga clásico de Patañjali y el Vedānta pertenecen a darśanas distintos y ofrecen explicaciones diferentes acerca de la realidad última, ambos conceden una gran importancia al modo en que el ser humano vive la experiencia de la muerte.

Entre los cinco kleśa descritos por Patañjali aparece abhiniveśa, el profundo apego a la vida o el temor a desaparecer. El propio autor añade un detalle muy significativo: este miedo está presente incluso en los sabios (Yoga Sūtra II.9), lo que sugiere que no se trata simplemente de una reacción psicológica superficial, sino de una tendencia profundamente arraigada en la condición humana.

Las Upaniṣads abordan esa misma inquietud desde otra perspectiva. No comienzan preguntándose cómo vencer el miedo a la muerte, sino quién es realmente aquel que teme morir.

Cada tradición responde desde su propia visión filosófica, pero ambas invitan al practicante a convertir ese miedo en una oportunidad para el discernimiento.

Lo que las Upaniṣads ponen en cuestión

La respuesta de Yama no pretende negar la muerte del cuerpo.

Lo que pone en cuestión es nuestra identificación exclusiva con aquello que cambia.

Vivimos identificados con nuestro cuerpo, nuestros recuerdos, nuestros afectos, nuestros proyectos y nuestra historia personal.

Por eso la muerte suele percibirse como la pérdida absoluta de aquello que creemos ser.

Las Upaniṣads no niegan esa experiencia.

Lo que nos invitan a revisar es la convicción de que todo nuestro ser queda reducido a ella.

A lo largo de esta serie hemos visto repetirse una misma enseñanza: aquello que nace, cambia y desaparece no puede constituir nuestro fundamento último.

La pregunta decisiva deja entonces de ser: «¿Qué ocurre cuando muero?», para convertirse en otra mucho más radical: «¿Qué permanece cuando todo lo demás cambia?»

La muerte como maestra

Desde esta perspectiva, la muerte deja de ser únicamente el final de la existencia física y se convierte también en una maestra.

Nos recuerda la fragilidad de todo aquello a lo que nos aferramos.; nos invita a distinguir entre lo permanente y lo pasajero; y nos ayuda a reconocer qué ocupa realmente el centro de nuestra vida.

Pensar en la muerte no es, por tanto, una invitación al pesimismo.

Es una invitación al discernimiento.

Vivir desde una libertad más profunda

Comprender la enseñanza de las Upaniṣads no significa dejar de amar la vida.

Tampoco significa eliminar por completo el miedo o el dolor que puede acompañar a una pérdida.

Significa descubrir que nuestra identidad más profunda no depende exclusivamente de aquello que inevitablemente cambia.

Cuando esa comprensión comienza a madurar, también cambia nuestra manera de vivir.

Valoramos más cada instante.

Nos aferramos menos.

Amamos con mayor libertad.

Y aprendemos, poco a poco, a habitar la incertidumbre con una confianza que no nace de tener todas las respuestas, sino de haber comenzado a reconocer aquello que permanece.

Una enseñanza para la vida

Hablándonos de la muerte nos dan una enseñanza para la vida.

Porque las Upaniṣads no intentan responder únicamente qué ocurre después de la muerte. Nos invitan, antes que nada, a descubrir quién es realmente aquel que teme morir.

Quizá esa sea la razón por la que sus enseñanzas siguen hablando al ser humano de hoy. Porque no nos alejan de la vida. Al contrario.

Como Naciketas, todos llegamos alguna vez ante la pregunta que no puede aplazarse. Las Upaniṣads no nos invitan a apartar la mirada de la muerte, sino a descubrir, precisamente a través de ella, aquello que hace que la vida pueda vivirse con una libertad nueva.

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